miércoles, 20 de junio de 2012

Historia del niño azul

Historia del niño Azul

Autor: Saiyo


Érase una vez un niño azul. Si, nadie sabía porque era asi ya que sus padres aparentaban ser normales. Sin embargo todo su cuerpo era de ese color, ¡hasta el pelo!. Los niños de su pueblo se burlaban de el y lo discriminaban por ser diferente y el niño azul sufría y lloraba todos los días pidiendo a Dios ser igual a los demás. Una noche mientras todos dormían tuvo una idea: Se levantó de la cama silenciosamente y pintó a toda la gente de azul. Demoró muchas horas pero al final logró pintar al último niño justo antes de que saliera el sol. Llegó exhausto a su casa a dormir pero la excitación le impedía cerrar los ojos.- ¿Qué pasará? ¿Me tratará bien la gente cuando todos seamos iguales?- se preguntaba. Pasó un rato y los niños comenzaron a salir de las casas, algunos estaban tan somnolientos y despistados que se burlaban de los demás ¡sin darse cuenta de que ahora ellos también eran azules! La gente estaba tan sorprendida y azul que cuando nuestro protagonista salió a la calle a nadie le llamó la atención ya que era uno más.

– ¡Por fin!- Dijo el niño azul original, - ¡nunca más me tratarán mal ni se burlarán de mi! Ese día el niño azul jugó con los demás niños azules y estos se dieron cuenta de que era un niño muy dulce y simpático, era el mejor día de su vida. Sin embargo, había algo que nuestro niño azul no esperaba. Mientras jugaban a la pelota, las nubes se juntaron y oscurecieron. La lluvia cayó repentinamente sobre el pueblo. Los niños rápidamente volvieron a su color original mientras que el niño azul lloraba, confundiéndose sus lágrimas con la lluvia.

Al centro de la cancha estaba el único niño realmente azul. Nadie entendía nada, el niño azul sollozando, hablando entrecortadamente gritó:- ¡yo fui el culpable!, ¡no aguantaba más ser diferente por lo que hoy en la madrugada me levanté y los pinté a todos de azul para que dejaran de verme como un bicho raro y pudiésemos ser amigos al menos por un día!. ¡Se que los engañé y lo siento!, ¡lo siento mucho! Uno de los niños se acercó a él y le dijo en voz alta para que todos escucharan:- Nosotros lo sentimos, la verdad es que nunca nos dimos el tiempo para conocerte pero gracias a que nos pintaste de azul pudimos ponernos en tu lugar. Debimos haberte dado la oportunidad de ser nuestro amigo desde un principio. Aparte que me he dado cuenta de que todos tenemos algo que nos hace diferentes y únicos. Por ejemplo: yo tengo un lunar en el centro de la frente que nadie más tiene-. Los niños lo miraron asombrados, tenía razón, el también era diferente a todos ellos, sencillamente la diferencia no era tan notoria. Una niña replicó:- yo también tengo algo raro, cuando me río mis hombros suben y bajan ¡y no lo puedo controlar! ¡Ja ja ja! - Efectivamente, sus hombros se elevaron y descendieron de forma extraña. Otro niño dijo:- ¡yo tengo las piernas chuecas!- y otro:- ¡yo no se saltar en un pie! – y otro – tengo el pelo tieso– y otro ¡soy el mas desafinado! – y otro – ¡tengo la cara más larga! Y el vecino replicó:-¡y yo la más redonda! ¡Todos somos distintos! Risas y más risas se escucharon en los niños del pueblo pero la risa mas fuerte esa tarde fue la del niño azul.



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